domingo, 16 de enero de 2011

Hígados como elefantes

Con esta baturra expresión iniciamos lo que podría convertirse en una amena sección fija, a la vista de cómo está el patio. Invitaremos a ella a personajes que, en el debate público, se hayan distinguido por actitudes o expresiones de evidente facundia y desahogo, procurando que los políticos no acaparen el mercadillo. 

Hoy está con nosotros un ilustre filólogo y extravagante ciudadano que recientemente ha entrado en la polémica sobre la recién estrenada ley antítabaco: Francisco Rico, maestro al que admiro en lo suyo, ha lidiado contra los legisladores en un artículo plagado de descalificaciones soeces, falacias sobre los efectos de la droga y un despliegue de prepotencia y petulancia propio de un botarate. El artículo, publicado en El País, termina con una advertencia: no ha probado un pitillo en su vida.




P.S.: A efectos judiciales, la frase destacada en negrita más arriba ha sido redactada por mi personaje literario.

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